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En un evento llevado a cabo en Ciudad de México, la Patrulla Aérea Civil Colombiana ganó el tercer lugar (un premio de USD 450.000) del desafío de Google.org, que reconoció iniciativas innovadoras que están cambiando el planeta.

Por: José Guarnizo

En la mitad de la selva del piedemonte llanero colombiano, un indígena ciego llamado Floro supo que a la región habían llegado unos médicos en avionetas para atender a la comunidad. Por aquel rincón selvático un doctor nunca se había aparecido ni en pintura.

Floro no veía el mundo hacía diez años. Con ayuda de su hija Laura, una adolescente de 16, fue a preguntar si la ceguera tenía cura. Los médicos especialistas de la Patrulla Aérea Civil Colombiana analizaron el caso del hombre que de golpe un día se quedó en tinieblas, y le dijeron que existía la posibilidad de una operación de cataratas, esa misma que debían practicar en la noche.

Al día siguiente, cuando a Floro le retiraron las vendas, de pronto la luz, los colores y las siluetas comenzaron a aparecer en su retina. Y fue cuando comenzó a llorar como si hubiese tenido la oportunidad de volver a nacer otra vez.

Pero a Floro le surgió una preocupación: no veía a Laura por ningún lado. Los rostros que divisaba eran los de personas extrañas conmovidas con su repentina recuperación de la vista.

-¡Busquen a Laura, díganle que ya volví a ver!- dijo.

Pero la joven había estado ahí todo el tiempo, sin soltar a Floro de la mano. Solo que él ya no la reconocía. En 10 años, Laura pasó de ser una niña a una bella adolescente cuyo rostro Floro no fue capaz de interpretar.

Juan Carlos Lenz, presidente de la Patrulla Aérea Civil Colombiana está parado sobre un escenario en Ciudad de México contando la historia de Floro delante de los jurados del Desafío Google.org, un premio que este año estuvo dotado de USD 5,7 millones para financiar proyectos innovadores que hagan uso de la tecnología para ayudar a la humanidad, sobre todo a la población más vulnerable.

La Patrulla Aérea, una iniciativa de médicos y pilotos voluntarios que durante 50 años han llevado salud digna a los lugares más recónditos del Colombia, terminó ocupando el tercer lugar del desafío. Se llevaron un total de USD 450.000, que servirán para volver más grande el proyecto.

 

Entre los jurados estaban Rigoberta Menchú, ganadora del Premio Nobel de la Paz; Gabriel Baracatt, director ejecutivo de Fundación Avina; Shakira (que no pudo asistir por problemas de salud), el actor mexicano Diego Luna; la presidenta de Google.org, Jacquelline Fuller; y Adriana Noreña, vicepresidenta de Google para Hispanoamérica.

La premiación del Desafío Google.org demostró que no es un cliché decir que todos los cinco finalistas merecían ganar. En la primera fase del concurso se presentaron 2.300 aplicaciones en toda la región, es decir, 2.300 proyectos de organizaciones y onegés que están tratando de aportarle un grano de arena a este planeta cada vez más desgastado.

Y al final solo quedaron cinco, entre ellos la Patrulla Aérea. La organización representante de Argentina, esa que finalmente se llevó el primer lugar y una financiación de USD 600.000, se dedica a reciclar botellas plásticas para convertirlas en ladrillos, luego de lo cual construyen casas para familias pobres de Córdoba, en Argentina. La idea comenzó como un sueño que quieren que se riegue en toda América Latina. Y comenzó de cero, casi, dijo Fabian Saieg en frente del jurado.

El segundo lugar fue para el Movimiento Peruanos Sin Agua, tal vez la iniciativa con mayor grado de innovación de todos los participantes. Ellos lo que hacen es extender lonas en el aire para capturar agua de la neblina, en regiones donde no hay acceso al líquido.

Es como salir a atrapar las partículas de agua que nadie aprovecha porque sencillamente no se pueden ver a simple vista. Con ese método, que ya ha sido patentado, esta organización puede recolectar al día hasta 400 litros de agua que luego es purificada para que la gente la pueda consumir. Con el premio, Movimiento Peruanos sin Agua se propone construir el AcuaMóvil, un carro que con tecnología de punta haga más efectiva esa enorme tarea de recolectar las partículas de líquido que circulan por el ambiente. Pero las lonas atrapa neblina son tan eficaces y baratas de construir, que no será difícil verlas replicadas en regiones del mundo –como en Colombia, por ejemplo- donde el agua, por lo escasa, resulta más preciada que el oro.

La organización mexicana Sin fronteras  IAP –que ayuda a los migrantes y refugiados- y la Red de Alimentos de Chile –el banco de alimentos más grande de ese país- fueron los finalistas que ocuparon el cuarto y quinto lugar. Cada uno de esos proyectos recibió un total de USD 400.000.

Con el dinero que ganó la Patrulla Aérea, a la que pertenecen 71 pilotos y 650 médicos, todos voluntarios, se abre la posibilidad de un hospital ambulante que pueda seguir atendiendo a personas que jamás han visto a un médico en su vida. En un solo fin de semana, estas brigadas pueden practicar 1.000 atenciones médicas y 100 cirugías.

Pero con el premio, dice Juan Carlos Lenz, se vuelve cada vez más cercano el sueño de ir construyendo un sistema de información que indique con mayor precisión qué está sucediendo en las comunidades rurales en términos de salud para lanzar alertas tempranas sobre epidemias o enfermedades que se expanden en regiones a donde literalmente nadie va. La idea no solo es crecer con el hospital móvil, sino poder hacerle seguimiento a pacientes con ayuda de la tecnología. La historia del indígena Floro es solo una de las miles que estos médicos y pilotos se han encontrado en 50 años. Pero fue el relato que conmovió a un auditorio en Ciudad de México y al jurado que tenía la pesada tarea de elegir a un ganador, entre cinco que ya habían ganado.